Home » Dando cuenta » En el corazón del bosque, Jean Hegland (1996)

En el corazón del bosque, Jean Hegland (1996)

Elixabete Imaz

Copyright

La novela es la primera publicación de esta autora y al parecer hay una adaptación al cine dirigida por Patricia Rozema y que en castellano se tituló En el bosque. La trama es bastante sencilla a pesar de lo que el libro se desarrolla durante 390 páginas. Cuenta la historia de dos hermanas, ahora ya dos jóvenes, cuyos padres decidieron cuando ellas eran aún niñas, que la familia fuera a vivir en una casa que se encuentra aislada en un claro de un bosque. Hay una descripción de este claro rodeado de un bosque público hasta el que no llega la carretera. Están lejos de los vecinos, lejos de la pequeña ciudad a la que se llega tras dos horas de coche a la que solo precisan ir para las compras, a excepción del padre que viaja diariamente ya que continúa su empleo como profesor en la escuela de la localidad. Las niñas crecen en ese claro del bosque, haciendo de vez en cuando salidas culturales para ver un espectáculo a la gran ciudad (San Francisco) o acompañando a sus padres a la pequeña localidad en sus compras. Es importante el escenario de la novela, un claro al que se llega a través de un bosque inhabitado, pero un bosque que no es el hábitat de las niñas ni de la familia. En ese sentido, ningún paralelismo con Captain Fantastic de Math Ross. El bosque es tan ajeno y desconocido a las niñas como la sociedad, a ambos se hacen incursiones esporádicas y controladas. Pero la sociedad aparece como un futuro al que las niñas se integrarán cuando abandonen la infancia y vayan una tras su sueño de ser bailarina, la otra a cumplir su decisión de entrar en la universidad.

La novela se sitúa en un presente sin fecha, en el que las dos jóvenes transitan entre la infancia y la edad adulta, los padres han muerto, están solas, y sobreviven precariamente de la despensa y el cobijo que les da la casa que construyeron sus padres. Hace tiempo que la electricidad -que es aquí una metonimia de la civilización, pero también el activador y la interconectora de la civilización misma- ha desaparecido y, como en otras historias que hablan de colapso, la causa de esto se desconoce. La novela se construye en el relato pormenorizado de las diversas etapas de estas chicas en la tarea de sobrevivir, descripciones de sus labores de cocina, de higiene, de cuidado cotidianas, e intercalando diversos episodios y situaciones de la vida de antes, pequeñas escenas que nos dan cuenta de cómo era la vida de estas niñas, de los padres y la de la familia: los trayectos diarios del padre a su trabajo en la escuela; la madre dedicada a hacer telares y a educar a sus hijas, la muerte de la madre por enfermedad y, tiempo más tarde ya cuando la luz eléctrica hacia tiempo había desaparecido, la muerte del padre por un accidente en trabajos en el bosque que supondrá la orfandad para las chicas.

En el núcleo de la novela está entonces la idea de refugio. Se nos habla de un refugio elegido por parte de los padres que buscan aislar la familia en buena medida, pero no radicalmente, de la sociedad. El bosque actúa aquí como una frontera, un muro de separación, pero no es el refugio mismo. De hecho la madre planta un perímetro de tulipanes rojos entre el claro y el bosque que en toda la novela actúa como límite que las hijas raramente traspasan. El claro es un refugio de huida de la civilización elegida y construida por los padres. Más tarde, ya cuando la madre ha muerto y la electricidad se va, el refugio cambia de carácter y se convierte en refugio no elegido sino necesario frente a la desintegración de la civilización. Desde entonces el claro del bosque se convierte en un lugar de espera del retorno de la civilización que anteriormente se había evitado.

Es así que según avanza la novela, el tema de la espera emerge de forma protagonista. Las dos jóvenes anhelan y esperan el regreso de la luz, el regreso de la civilización. Toda la cotidianidad se organiza en forma de espera de ese retorno: así la hermana mayor que proyecta ser bailarina todas las tardes ejercita en silencio sus coreografías (pues no hay forma de reproducir música). La hermana menor, mientras, prepara su ingreso a la Universidad, leyendo y releyendo los libros que hay en la biblioteca y estudiando sistemáticamente los tomos de una vieja enciclopedia. Al comienzo y durante un largo periodo las hijas no producen sino que consumen aquello que había acumulado su padre (huerto, conservas, leña) o los restos de lo que fue comprado en la ciudad. La casa y sus rincones guardan todo aquello que posibilita su sustento para alimentarse, calentarse, limpiarse mientras esperan el regreso de lo de antes.

En esta espera hay dos irrupciones desde el exterior que toman la forma de varón y que desestabilizan ese refugio de espera del retorno de la civilización. El primero es un medio novio de la hermana menor. El chico ha venido con la intención de proponer a la chica irse con él a una ciudad (Chicago) donde según rumores se ha reconstruido una vida como la de antes, es decir, hay electricidad y cierta organización social. La chica se ve tentada por el amor y la esperanza diríamos de “volver al futuro” que esperaban -la universidad, crear una familia propia- pero su hermana no asume el riesgo de adentrase en un terreno desconocido que se le antoja, a la vez, falso. Aunque decidida en un principio a irse, en determinado momento resuelve que no va a dejar a su hermana y el chico se va a su suerte sin saber nunca qué ha sido de él y si había algo de cierto o no en los rumores sobre Chicago. Pero está decisión de no irse produce un cambio en la hermana menor pues a partir de ese momento, comienza a adentrase cada vez más en el bosque reconociendo los signos que encuentra en él, conociendo los frutos, buscando leña, recolectando, aprendiendo a usar la escopeta del padre. El segundo disruptor de la espera de las chicas es también un varón, un merodeador que en una de las salidas al bosque de la más joven viola a la hermana mayor que encuentra en el claro cortando leña y amenaza con volver pronto. Esta agresión les hace sentirse extremamente vulnerables y hace que el refugio se achique. Tapian las ventanas, no salen de la casa y así pasan las semanas del invierno encerradas, asustadas de todo lo que pueda haber más allá del umbral de su casa. Así el refugio deviene una cárcel insoportable y aquello que se anhelaba recuperar ( la civilización) se convierte también en aquello que se teme. La chica queda embarazada a resultas de la violación y según avanza el embarazo la hermana menor comprende que solo saliendo de nuevo al exterior, plantando una huerta, adentrándose en el bosque la supervivencia es posible.

Los meses pasan, el bebé nace, las chicas van aprendiendo a sobrevivir de aquello que da el bosque, pero el nacimiento trae el conflicto entre las hermanas, la casa comienza ella misma a colapsar, hay gotera y hundimientos, encuentran marcadas en el barro huellas humanas que interpretan que son del merodeador. Los rastros de lo humano ya no dan esperanza, ya no dan vínculo con otros seres humanos, sino que solamente son peligros. El claro del bosque ya no les protege, sino que las debilita, les expone. Las hace vulnerables. La casa ya no es el refugio que fue cuando eran niñas. La aparición de unas huellas de un oso es interpretada por las hermanas como un retomar por parte de la naturaleza del espacio que antaño le arrebato la cercanía humana. Más tarde, las huellas del merodeador aparecen como espantadas por las huellas del oso, de forma que la naturaleza antes ajena se reconvierte en espacio de protección y de vida. Las hermanas comprenden que no pueden esperar más, que deben romper con el pasado y el futuro que pertenecía a ese pasado. Nada puede venir bueno de fuera del bosque. Abandonan la casa, la queman y se adentran en el bosque, ya como adultas, sin la protección que sus padres incluso tras su muerte les han estado dando.

Un elemento interesante del libro es el carácter que la naturaleza adquiere en él, un concepto muy estadounidense de naturaleza (¿extensible a más partes de América?). La casa es el universo de las dos hermanas y la posibilidad de labrar la tierra o de recolectar los frutos de la tierra no se concibe, y cuando llega a concebirse implica renunciar a vivir en la casa. El libro muestra la distancia entre el mundo humano y el bosque. El bosque es un bosque salvaje que no ha sufrido domesticación ni humanización. Se muestra también el corte del conocimiento genealógico de los usos y de la explotación del bosque, de cómo alimentarse en el bosque. Para aprender la hija revisa los libros que hablan de los pobladores indígenas de esta zona antes de la colonización europea. La naturaleza aparece así sin moldearse por la presencia humana y en esta discontinuidad naturaleza civilización se muestra una genealogía de transmisión de saber interrumpida por el genocidio indígena. Ellos sí vivían en el bosque, lo conocían y no lo sentían como un lugar ajeno sino que vivían en simbiosis con él. Es la reconstrucción de esta genealogía, en gran parte, la que permite a las chicas adentrarse en el bosque.