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Hacia rutas salvajes, de Jon Krakauer

David Casado-Neira

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Ya hace unos años (en 2008, creo) había visto la película Into the Willd, el atractivo era la dirección de Sean Pean. En su momento la historia me incomodidó por la actitud del protagonista.

En una espera de aeropuerto busco algo que leer después de acabar con mi literatura en papel para el viaje. Y siempre me divierte ver en las franquicias de Natura, la esquizofrenia consumista: libros de autoayuda, de buenismo, de ecología, dulces, ropa con aspecto artesanal (colores cálidos, estampados étnicos, camisetas con declaraciones de principios ante el Chthuluceno, etc.), gadgets tecnológicos en colores pastel, cosmética y más. Un bazar del buen rollo. Un buen termómetro de la esquizofrenia del consumismo. Y un lugar en el que pasar un rato dejándose tentar por las promesas de comprar un mundo mejor posible.

Descubro este libro de Jon Krakauer, lo único que despierta algo mi interés, con algo de escepticismo lo compro. ¿Tal vez para intentar entender, llegar más al fondo de esa aventura? Además me he quedado sin lectura, es una NECESIDAD (o no). ¿Qué somos sin nuestras contradicciones?

Tengo una debilidad por el tema (“deambulares y derivas”) y por los autores norteamericanos (estadounidenses y canadienses) con su estilo directo, riguroso y personal. Una literatura lineal, clara y honesta. Muy protestante. Fácil. El libro me sorprende por su escritura, y lejos de ser un alegato se trata de un trabajo de investigación periodístico. A momentos me resuena a Tsing* en claves muy diferentes; los vestigios, el seguimiento, los indicios y las piezas desiguales, que acaban conformando un puzzle, son también aquí elementos centrales del argumento. De la misma manera el autor avisa y hace explícito que habla desde él mismo, no es una biografía al uso que pretende mostrarse como una mirada objetiva e imparcial. Nos deja leer más allá de su lugar de escritura.

El joven Chris McCandless (o Alex Supertramp), un joven de buena familia, abandona el hogar para deambular por Estados Unidos hasta atravesar Canadá para llegar a Alaska, nunca comprando un billete de viaje, siguiendo la tradición de lo que había puesto Jack Keruac en tinta. La cosa tiene tradición en Estados Unidos. Es una búsqueda del sentido de la vida, y de la huida misantrópica de uno mismo, común en toda la historia de eremitas, monjes mendicantes y anacoretas de diverso pelaje. Es la resistencia a la compañía humana para oírse a uno mismo, tan común en las experiencia místicas. En el caso de McCandless tiene un final dramático: tras adentrarse en Alaska muere por inanición. Deja tras sí una especie de diario de su trayectoria, en notas márgenes de sus lecturas de viaje, en pintadas las paredes de su refugio, en objetos que corroboran su historia, en carretes de fotografías.

Krakauer nos presenta una reconstrucción de su vida errante, de sus motivos, y busca aclarar el sentido y causas de su muerte. A la vez nos advierte que se trata de una historia como tantas otras, que habría pasado desapercibida si no llega a ser por ese final. En ella desfilan: McCandless, Krakauer, sus familias (sus padres), personajes de diverso pelaje que han tratado al protagonista, campamentos alternativos, referencias a otras vidas similares, y mucho paralelismo entre esta road movie y las periplos de alpinistas y escaladores. En la reconstrucción de su trayectoria se va escribiendo la cartografía de una huida/encuentro. Y es reflejo de esa vulnerabilidad de la que son conscientes algunos viajeros y practicantes de actividades de riesgo. De quien no huye de la vulnerabilidad, sino que va a su encuentro y la explora, sucumbe o no.

El trabajo de investigación es un alegato sobre la forma de vida de McCandless, y de la falta de intencionalidad en su extraña muerte, que se presenta a la manera de un accidente de alpinismo, consecuencia de la delgada línea entre responsabilidad y fatalidad. Una muerte extraña por su sentido, extraña por las circunstancias. En principio, con algo de precaución y previsión él podría haber podido salir ileso de su periplo ártico.

Es un libro sobre la supervivencia, la búsqueda de los límites de la vida humana, la utopía de una vida presocial y parasocial, la de la Naturaleza que espera ser descubierta para darle sentido a la existencia humana que ella aún conserva. Todo en una clave muy liberal: el individuo frente a un estado cero (la Naturaleza salvaje) en una comunión que no anhela otra cosa que un paraíso perdido, un Edén netamente biológico.

Al final ni lo uno, ni lo otro resulta ser tal en esta reconstrucción, en ella se destila la pregunta sobre las necesidades humanas, sobre las condiciones que hacen posible la vida, sobre su sentido. Por suerte no da respuestas, pero hila todos estos temas de una forma hermosa, comprensiva y empática. Krakauer tira de hilo que se va revelando como una auténtica maraña que acaba en un epílogo sobre semillas.

Una forma de contar que nos puede ser muy ilustrativa.

*Pean, Sean (Director). (2007). Into the Wild [Película]. Paramount Vantage.

**Tsing, A. L. (2015). La seta del fin del mundo. Capitán Swing, 2021.